PDET, ZOMAC y el reto pendiente: Evaluar, transitar y no prorrogar por inercia
En el debate público reciente sobre la prórroga de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), distintas organizaciones sociales —entre ellas CODHES— han señalado con razón que las brechas sociales, rurales e institucionales en los territorios más afectados por el conflicto armado persisten y que el Estado no puede retirarse prematuramente de estos territorios.
Desde FUDEHUMANOS compartimos una premisa central de ese llamado: La paz territorial sigue siendo una deuda vigente y requiere continuidad institucional, recursos y presencia del Estado.
Sin embargo, consideramos necesario introducir un elemento que hoy sigue ausente del debate público y de la acción estatal: La evaluación territorial integral y los criterios de transición de los instrumentos excepcionales creados en el marco del Acuerdo Final de Paz.
Instrumentos excepcionales, no permanentes
Los PDET y los incentivos asociados a municipios ZOMAC fueron concebidos como mecanismos de intervención intensiva y temporal, orientados a cerrar brechas estructurales derivadas del conflicto armado, la pobreza rural y la debilidad institucional.
El propio diseño del Acuerdo Final no estableció una priorización indefinida, sino una intervención diferenciada, condicionada a avances y resultados verificables.
No obstante, a casi una década de implementación, no existe un sistema público y consolidado que permita responder preguntas básicas de política pública, tales como:
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¿Cuánto se ha invertido, de manera agregada, en cada municipio ZOMAC?
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¿Qué brechas se han cerrado y cuáles persisten?
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¿Cómo han evolucionado indicadores clave como pobreza, ingresos, acceso a servicios e institucionalidad local?
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¿Qué municipios han logrado superar condiciones excepcionales y cuáles requieren otro tipo de intervención?
Prorrogar sin evaluar desnaturaliza el instrumento
La prolongación de instrumentos concebidos como excepcionales, sin evaluaciones territoriales integrales, genera un riesgo estructural:
Cuando no existen reglas claras de salida, el sistema premia la permanencia, no la superación.
En ausencia de umbrales técnicos de transición, el debate se vuelve narrativo y no evaluativo. No se discute qué ha cambiado, sino únicamente qué sigue faltando, sin distinguir trayectorias territoriales diferenciadas.
Hoy, lo que predomina es:
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Evaluaciones fragmentadas por proyecto o por instrumento,
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Información dispersa y difícil de consolidar,
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Ausencia de informes que indiquen cuándo un municipio debería:
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Transitar a un régimen de consolidación,
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Pasar a intervención sectorial ordinaria,
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O dejar de requerir incentivos tributarios excepcionales.
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Un modelo sano de política territorial debería incluir
Desde una perspectiva de planeación responsable y coherente con el Acuerdo Final de Paz, un modelo robusto debería incorporar, como mínimo:
–Balance agregado de inversión por municipio ZOMAC, incluyendo todas las fuentes (OXI, cooperación, PGN, SGR, etc.).
*Indicadores comparables antes y después, en al menos:
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Pobreza,
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Ingresos,
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Acceso a servicios básicos,
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Capacidad institucional local.
-Evaluación territorial integrada, no solo evaluación de proyectos aislados.
*Umbrales de transición claros, por ejemplo:
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“Este municipio pasa a régimen de consolidación”,
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“Erequiere intervención sectorial, no excepcional”,
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“Este ya no justifica incentivos tributarios diferenciados”.
Sin estos elementos:
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Se prorroga por inercia,
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Se bloquea el rediseño de la política,
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Y se crean nuevas desigualdades territoriales, especialmente frente a municipios no PDET que hoy reciben población desplazada, absorben cargas sociales y presentan brechas rurales persistentes sin instrumentos equivalentes.
Persistencia del conflicto ≠ ausencia de evaluación
Reconocer que el conflicto armado persiste en distintas regiones del país no es incompatible con exigir evaluación, diferenciación y ajustes de política, por el contrario, es precisamente en contextos de conflictividad prolongada donde más se necesita una política pública capaz de distinguir, priorizar con evidencia y adaptar instrumentos a realidades cambiantes.
Extender los PDET puede ser necesario, pero extenderlos sin evaluación territorial ni reglas de transición, no.
Un llamado institucional
Desde FUDEHUMANOS hacemos un llamado respetuoso al Departamento Nacional de Planeación- DNP, al Gobierno Nacional y al Congreso de la República para que la discusión sobre la prórroga de los PDET y los instrumentos asociados:
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No se limite a la duración temporal,
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Incorpore evaluación territorial comparativa,
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Y abra el debate sobre esquemas de convergencia y transición que fortalezcan y no debiliten la legitimidad del enfoque de paz territorial.
Evaluar no es desmontar la paz, evaluar es cuidarla, ajustarla y hacerla sostenible.