En el Día de los Niños y las Niñas, FUDEHUMANOS invita a reconocer las iniciativas, compromisos y acciones que, desde distintos territorios de Colombia, promueven el cuidado, la protección y el bienestar integral de la niñez.
Hablar de infancia no es solamente hablar de celebración. Es hablar de derechos, de garantías reales, de entornos seguros, de familias acompañadas, de instituciones presentes y de comunidades capaces de proteger la vida y la dignidad de cada niño y cada niña.
En Colombia, la protección de la niñez exige acciones concretas y articuladas. Entre ellas se destacan las iniciativas orientadas a fortalecer la atención integral a la primera infancia, los hogares comunitarios, los centros de desarrollo infantil, los programas de educación inicial, las rutas de atención en salud, nutrición y desarrollo, así como los procesos de acompañamiento familiar que ayudan a prevenir riesgos desde los primeros años de vida. La Política de Estado para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia “De Cero a Siempre” establece la corresponsabilidad entre Estado, familia y sociedad para asegurar atención, protección y desarrollo integral de niñas y niños.
También son fundamentales las estrategias de entornos protectores en escuelas, barrios y comunidades. Esto incluye campañas para prevenir violencias, abuso, negligencia, trabajo infantil, reclutamiento, discriminación, maltrato y cualquier forma de vulneración de derechos. UNICEF recuerda que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a crecer en ambientes seguros e inclusivos, protegidos contra toda forma de violencia, explotación y abuso.
A nivel territorial, muchas acciones se materializan en compromisos cotidianos: docentes que identifican alertas tempranas, familias que fortalecen pautas de crianza amorosa, liderazgos comunitarios que activan rutas de protección, instituciones que acompañan casos de riesgo, organizaciones sociales que promueven espacios de escucha, cultura, deporte, recreación y participación infantil, y comunidades que entienden que la niñez no se protege solo cuando ocurre una emergencia, sino todos los días.
La protección de la niñez también implica garantizar oportunidades. Por eso son importantes los programas que promueven permanencia escolar, acceso a tecnología, alimentación, salud mental, recreación, deporte, arte, lectura, participación y formación ciudadana. Cada biblioteca comunitaria, escuela de formación deportiva, comedor escolar, jardín infantil, grupo cultural, red de cuidado o proceso de acompañamiento psicosocial puede convertirse en una barrera protectora frente a la violencia, la exclusión y el abandono.
Otro compromiso esencial es el fortalecimiento de las familias y cuidadores. Cuidar a la niñez también significa acompañar a quienes cuidan: madres, padres, abuelos, abuelas, docentes, madres comunitarias y redes familiares que muchas veces sostienen la vida diaria de los niños y niñas en condiciones difíciles. Sin familias acompañadas y sin instituciones responsables, la protección integral queda incompleta.
En zonas rurales, comunidades étnicas, territorios afectados por el conflicto armado, barrios populares y contextos de movilidad humana, la niñez enfrenta riesgos diferenciales que requieren respuestas más sensibles y oportunas. Allí cobran especial importancia las iniciativas de prevención, atención humanitaria, fortalecimiento comunitario, acceso a servicios básicos, protección contra violencias y participación de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que afectan su vida.
Desde FUDEHUMANOS creemos que proteger a la niñez es una tarea nacional que debe unir a familias, comunidades, instituciones públicas, organizaciones sociales, academia, cooperación internacional y sector privado. No basta con reconocer sus derechos en las normas; es necesario convertirlos en acciones verificables, sostenibles y cercanas a los territorios.
Por eso, en este día reafirmamos nuestro compromiso con la promoción de los derechos de los niños y las niñas, la prevención de violencias, el fortalecimiento de entornos protectores y la construcción de comunidades más humanas, cuidadoras y corresponsables.
Porque donde la infancia crece con amor, cuidado y dignidad, también crece la esperanza de una Colombia más justa, solidaria y humana.
